Desde Sevilla, ciudad de vocación universal, nos reunimos organizaciones, movimientos y pueblos en el IV Encuentro de Solidaridad con Cuba, convocados por Europa por Cuba, para decir lo que otros callan y para nombrar lo se pretende ocultar.
Lo hemos hecho en el año del centenario de Fidel
Castro Ruz, símbolo vivo de la dignidad indoblegable, y en el 173
aniversario del natalicio de José Martí, Héroe Nacional y apóstol de la
independencia de Cuba, cuya palabra sigue siendo guía y luz para los pueblos
que no se resignan. En ellos, a quienes rendimos homenaje perpetuo, reconocemos
la continuidad de una misma lucha: la de la soberanía, la justicia y la
emancipación.
La guerra y el saqueo se legalizan y el crimen se disfraza de orden internacional. Frente a ese mundo inseguro y agresivo, reafirmamos nuestra hermandad profunda y militante con Cuba y con Venezuela, pueblos que resisten el castigo imperial por el solo hecho de haber elegido su propio camino.
Denunciamos el bloqueo criminal contra Cuba,
una política de asfixia prolongada que constituye un acto de guerra y un crimen
contra la Humanidad. Rechazamos la mentira convertida en norma, la hipocresía
que pretende llamar democracia al asedio y al hambre inducida.
Exigimos la retirada inmediata e incondicional de
Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una infamia que
busca aislar, intimidar y justificar nuevas agresiones. Nos pronunciamos con
firmeza contra las amenazas de bloqueo naval, las provocaciones militares y
cualquier forma de intervención en el Caribe, porque los pueblos de la
región han proclamado su derecho a vivir en paz.
Apelamos también al humanismo de la
vieja Europa, cuna de derechos proclamados y de luchas populares que hoy no
pueden ser traicionadas sin deshonra. Denunciamos que, mientras los pueblos
europeos enfrentan sus propias crisis, desde el Parlamento Europeo se intente
de manera irracional y servil eliminar el Acuerdo de Diálogo Político y
Cooperación con Cuba, con el objetivo de privarla de suministros,
cooperación y recursos que son indispensables para la supervivencia de su
pueblo. No es diálogo lo que se persigue, sino castigo; no son derechos
humanos lo que se defiende, sino alineamiento con la política de asfixia.
Europa no puede convertirse en cómplice del bloqueo ni en instrumento de una
guerra económica que niega los valores de humanidad, solidaridad y justicia que
dice representar.
Desde este encuentro como en los anteriores levantamos
también nuestra voz en solidaridad con el pueblo palestino, que resiste
el genocidio y la ocupación; con el pueblo saharaui, al que se le sigue
negando su derecho inalienable a la autodeterminación; y también con el pueblo
de los Estados Unidos, víctima de un sistema que no gobierna para los
pueblos, sino contra ellos.
Reivindicamos la unidad como principio y como práctica. Unidad de los pueblos frente al imperialismo, contra su cara más descarnada que es el fascismo. Unidad de las luchas frente al colonialismo, el racismo y la guerra. Unidad consciente, organizada y solidaria, porque solo ella convierte la resistencia en victoria. Para ello decimos aquí nuestras resoluciones:
- Seguir activos en el campo de batalla que son los medios de comunicación alternativos, las redes sociodigitales y estar muy atentos a los hechos en el Caribe y las amenazas sobre Cuba. Para ello, convocamos próximamente a un Maratón mediático a finales del mes de abril.
- Potenciar la unidad con todos los sectores que defienden la revolución cubana: partidos, sindicatos, organizaciones de masa, asociaciones de cubanos residentes y solidarios para crear un gran frente contra el imperialismo y en apoyo a las conquistas de la Revolución cubana.
- Firmar un comunicado de apoyo a Venezuela, condenando la agresión a la revolución bolivariana. Dar la batalla el 8 de marzo y más allá si así lo impone el presente para lograr el retorno de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
- - Continuar nuestras acciones y
afianzar nuestro compromiso no solo con Cuba y Venezuela sino también con los
palestinos y el pueblo saharahui y con todos
los pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo.
- Realizar actividades de reafirmación revolucionaria y de defensa de Cuba en el espacio público sin olvidar los muros, las calles ni los medios tradicionales de agitación y propaganda.
- Subrayamos la importancia de
potenciar la conciencia política de que la derrota del imperialismo, es
posible.
Desde Sevilla, decimos alto y claro que Cuba no está sola. Que América Latina es una zona de paz pero también de combate, como subrayaba Aleida Guevara, cuando sea necesario.
Cuba no estará nunca sola mientras
exista la dignidad y el amor por la justicia.
Firman esta declaración las organizaciones, colectivos y personas participantes en el IV Encuentro de Solidaridad con Cuba, convencidas de que la Historia no la escriben los imperios, sino los pueblos que resisten.
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