El latido que enfermó a internet: Heartbleed y la fragilidad oculta en el ciberespacio

Por: Antonio Hernández Domínguez
6 marzo 2026 |




Sean bienvenidos una vez más a Código Seguro, en el día de hoy estimados lectores, comienzo pidiéndoles como cada viernes que pensemos por un momento que vivimos en una ciudad moderna, de esas que nunca duermen, donde cada edificio tiene puertas de acero reforzado, cámaras de vigilancia en cada esquina y sistemas de alarma de última generación.

Ahora bien, imagine que un día descubre que todas esas medidas de seguridad son inútiles porque alguien ha encontrado una pequeña grieta en los cimientos de cada construcción, una fisura tan diminuta que nadie la había notado durante años, pero que permite acceder no solo al vestíbulo de los edificios, sino directamente a las cajas fuertes de los apartamentos, a los diarios personales de los residentes y a las conversaciones más íntimas que ocurren dentro de esas paredes.

Eso, exactamente eso, fue lo que ocurrió en abril de 2014 con una vulnerabilidad que llevaba dos años durmiendo plácidamente en el corazón del software que protege la inmensa mayoría de las comunicaciones en internet, una brecha que recibió el nombre más poético y a la vez más siniestro de la historia de la ciberseguridad: Heartbleed, el latido que sangra.

La solución llegó de la mano de un protocolo llamado SSL (Secure Sockets Layer, o Capa de Puertos Seguros), que luego evolucionó a TLS (Transport Layer Security, o Seguridad de la Capa de Transporte), cuya función es esencialmente crear un túnel secreto entre nuestra computadora y el servidor al que nos conectamos, de manera que todo lo que viaja por ese túnel lo hace cifrado, protegido de miradas indiscretas.

Para que este sistema funcionara de manera universal, se necesitaba una implementación práctica, un código escrito que cualquier programador pudiera utilizar sin tener que reinventar la rueda cada vez que quisiera asegurar una conexión. Esa implementación se llamó OpenSSL, y con el tiempo se convirtió en el cimiento sobre el que se construyó la seguridad de más de dos tercios de los sitios web de todo el planeta, desde los bancos más grandes del mundo hasta las redes sociales que utilizamos a diario, pasando por los servicios de correo electrónico y las tiendas en línea donde realizamos algunas compras.

El problema, y esto es algo que pocos conocen, es que OpenSSL era un proyecto de software libre mantenido por un grupo reducido de voluntarios que trabajaban en su tiempo libre, con presupuestos ridículos comparados con la importancia crítica de su labor. Era como si la seguridad de todas las ciudades del mundo dependiera de un grupo de cerrajeros vocacionales que reparaban las cerraduras con sus propias herramientas y sin recibir un salario acorde al trabajo realizado.

En este contexto, en diciembre de 2011, un desarrollador llamado Robin Seggelmann, que colaboraba con el proyecto, introdujo una pequeña modificación en el código para implementar una funcionalidad relativamente menor del protocolo TLS conocida como Heartbeat, una especie de latido que permite que dos computadoras conectadas se pregunten mutuamente si siguen vivos, si la conexión debe mantenerse activa o puede darse por finalizada.

Este mecanismo es útil para no mantener abiertas conexiones innecesarias que consumen recursos, y funciona de manera muy simple: una computadora envía un paquete de datos al otro diciendo "hola, aquí tienes este mensajito de cuatro letras, y por cierto, el mensajito mide exactamente cuatro letras", y la otra computadora, para demostrar que sigue ahí, debe devolver exactamente esas cuatro letras.

El error que introdujo Seggelmann fue tan sutil que pasó desapercibido incluso para los revisores del código, y durante dos años permaneció oculto en las entrañas de OpenSSL, como una bomba de relojería silenciosa esperando su momento.

El fallo consistía en que el programador olvidó incluir una comprobación básica, de esas que parecen de sentido común cuando uno las explica pero que en la complejidad de miles de líneas de código pueden pasarse por alto fácilmente.

Cuando una computadora recibía un latido, el protocolo le indicaba cuánto medía el mensaje que debía devolver, y el programa, confiando ciegamente en esa información, reservaba un espacio en su memoria del tamaño indicado y copiaba allí los datos que le habían enviado para poder reenviarlos de vuelta.

Pero si un atacante enviaba un mensaje diciendo "aquí tienes este mensajito de cuatro letras, y por cierto, el mensajito mide en realidad sesenta y cinco mil quinientas letras", el servidor vulnerable, sin verificar que esa cifra tuviera algún sentido, reservaba diligentemente un espacio gigantesco en su memoria, copiaba las cuatro letras que efectivamente había recibido, y luego, para completar los sesenta y cinco mil caracteres que el atacante le había pedido, empezaba a rellenar el resto del mensaje con lo que encontrara en los espacios de memoria contiguos, como si un empleado de correos, al recibir un sobre que dice contener cien páginas pero solo tiene una, decidiera completar el paquete arrancando páginas al azar de los informes confidenciales que tiene sobre su mesa y metiéndolas dentro para cumplir con el peso solicitado.

Lo devastador de esta vulnerabilidad era que el atacante podía repetir esta operación una y otra vez, cada vez con una ligera variación en la posición de memoria que quería examinar, y el servidor, dócilmente, le iba entregando fragmentos de todo lo que almacenaba en su memoria viva.

Y en la memoria de un servidor viven cosas fascinantes y terriblemente sensibles: viven las claves privadas que certifican la identidad del servidor, esas que deberían ser el secreto mejor guardado y que permiten a un atacante hacerse pasar por el banco o la red social sin que nadie pueda notar la diferencia; viven las cookies de sesión de los usuarios que están conectados en ese momento, que son como las llaves de taquilla que permiten a alguien sentarse en tu butaca del cine sin necesidad de comprar su propia entrada; viven los mensajes de correo electrónico que se están procesando, las contraseñas que acaban de ser escritas, los números de tarjeta de crédito que están siendo validados.

Durante dos años, cualquier persona con conocimientos técnicos suficientes podría haber estado dando golpecitos rítmicos en los corazones de los servidores de medio mundo y escuchando, latido tras latido, los secretos que esos servidores susurraban sin saberlo.

Cuando la vulnerabilidad fue descubierta de manera independiente por investigadores de la empresa finlandesa Codenomicon y por un empleado de Google, la comunidad técnica contuvo el aliento. La metáfora médica que eligieron para nombrarla resultó escalofriantemente precisa: el corazón de internet estaba sangrando, y había estado sangrando durante años sin que nadie lo notara.

Las consecuencias prácticas fueron inmensurables: no se trataba de un virus que infectara computadoras descuidadas ni de un ataque que requiriera engañar a usuarios incautos, sino de una hemorragia silenciosa en la propia infraestructura de la red, en los cimientos mismos de la confianza digital.

Cada usuario que se había conectado a un servicio afectado durante esos dos años había potencialmente expuesto sus datos más sensibles, y lo peor es que no había forma de saber si alguien había aprovechado la brecha, porque el ataque no dejaba rastro, no alteraba archivos ni generaba alertas, simplemente permitía leer la memoria del servidor con la misma discreción con la que un ladrón de guante blanco hojea documentos en un despacho a oscuras.

La respuesta de emergencia fue titánica, pero como ocurre en estos casos, llegaba tarde y de manera desigual. Los grandes servicios como Google, Facebook o Yahoo! parchearon sus sistemas en cuestión de horas, pero miles de sitios web más pequeños, tiendas en línea de provincias, foros de aficionados, servicios municipales, permanecieron vulnerables durante días o semanas, y muchos de ellos ni siquiera llegaron a enterarse de que sus servidores habían estado exponiendo información confidencial al mundo.

La recomendación general fue cambiar todas las contraseñas, absolutamente todas, pero esa recomendación ocultaba una realidad más compleja: cambiar la contraseña no servía de nada si el servidor seguía siendo vulnerable, porque la nueva contraseña podía ser extraída al día siguiente, y tampoco servía de mucho si las claves privadas del servidor habían sido comprometidas, porque en ese caso el atacante podía descifrar todas las comunicaciones pasadas y futuras sin necesidad de seguir explotando la vulnerabilidad original.

Lo más fascinante y aterrador de Heartbleed no fue tanto la vulnerabilidad en sí misma, sino lo que reveló sobre la fragilidad de nuestro mundo digital. Demostró que la seguridad de internet descansa sobre una base de cristal, mantenida por comunidades de voluntarios cuyo trabajo no recibe el reconocimiento ni la financiación que merece muchas veces.

Demostró que un error minúsculo, una comprobación omitida por fatiga o descuido en apenas un puñado de líneas de código entre cientos de miles, puede poner en jaque la confidencialidad de las comunicaciones de millones de personas.

Demostró que la transparencia del código abierto, que es una de sus mayores fortalezas, puede convertirse también en su talón de Aquiles cuando no hay suficientes ojos revisando ese código con la profundidad necesaria. Y demostró, sobre todo, que en el mundo digital no existen fortalezas inexpugnables, solo castillos con murallas cada vez más altas construidas sobre arenas movedizas.

La paradoja de todo esto es que las soluciones técnicas para evitar estos problemas son bien conocidas y relativamente sencillas de aplicar.

Existen lenguajes de programación que gestionan la memoria de manera automática y previenen muchos de estos desbordamientos, existen herramientas de análisis estático que pueden detectar patrones de código peligrosos, existen técnicas de prueba como el fuzzing que consisten en lanzar contra los programas cantidades ingentes de datos aleatorios o malformados para ver si alguno consigue hacerlos fallar.

Pero la realidad es que el software es cada vez más complejo, los plazos de desarrollo son cada vez más ajustados, y la presión por sacar productos al mercado hace que estas comprobaciones, que requieren tiempo y recursos, queden a menudo relegadas a un segundo plano. El resultado es que vivimos rodeados de sistemas que funcionan correctamente el noventa y nueve por ciento del tiempo, pero que en ese uno por ciento restante, cuando reciben la entrada inesperada, el dato malicioso, el paquete diseñado por alguien con malas intenciones, revelan sus grietas.

Sin embargo, como demuestran los ejemplos más recientes, el camino por recorrer es todavía largo, y cada nuevo descubrimiento nos recuerda que la vigilancia no puede relajarse. Así que la próxima vez que introduzca los datos de su tarjeta de crédito en una página web, que se conecte a la red wifi de un aeropuerto, que abra el correo electrónico en su teléfono móvil, recuerde el latido que sangró.

Recuerde que detrás de cada conexión segura hay líneas de código escritas por personas, y que las personas se equivocan. Recuerde que la seguridad absoluta no existe, solo la gestión inteligente de los riesgos. Y recuerde, sobre todo, que en el mundo digital, como en el mundo físico, la confianza es un bien precioso que debe ser ganado día a día, porque basta un descuido, una línea de código olvidada, una comprobación omitida, para que todo el castillo de naipes se venga abajo y los secretos que creíamos a salvo empiecen a sangrar, latido tras latido, en la oscuridad de la red.

Y claro está que la historia de las vulnerabilidades en implementaciones de protocolos no termina con Heartbleed, ni mucho menos. Es una historia que se repite cíclicamente, adoptando formas distintas, pero con la misma esencia de fondo: la complejidad del software y la dificultad de prever todos los comportamientos posibles cuando entidades externas pueden manipular las entradas del sistema. Años después de Heartbleed, los investigadores continúan descubriendo brechas igualmente inquietantes en los lugares más insospechados, y cada nuevo hallazgo nos recuerda que la seguridad no es un estado que se alcanza de una vez para siempre, sino un proceso continuo de vigilancia, corrección y mejora. Pero dejemos material para próximas ediciones de esta columna, donde este autor estará muy dispuesto a compartirlas con todos ustedes. Por hoy nos despedimos. Hasta la próxima semana.


Publicado en: Código seguro, Cubadebate

Canje de terroristas y mercenarios por paneles solares, jaranean en Cuba


Por Patricio Montesinos

Aunque tensionados por la compleja situación que enfrentan a causa del cerco económico, comercial y financiero que le arrecia actualmente EE.UU., los cubanos no dejan de bromear y sonreír con asuntos de su actualidad.

En conversación telefónica con un buen amigo en La Habana, nos contó que sus compatriotas comentan entre risas acerca de posibles nuevos planes frente al bloqueo petrolero le impone Washington, y a recientes intentos frustrados de nuevas agresiones violentas y subversivas contra la isla caribeña.

Medio en serio, medio en jarana, mi interlocutor señaló que podría proponerse cambiar por sistemas fotovoltaicos a los terroristas fuertemente armados que fueron apresados hace pocos días en aguas cubanas, y que tenían como propósito perpetrar hechos criminales en territorio del decano archipiélago de las Antillas. 

En el caso de esos asesinos, detenidos seis en total, se les entregarían a sus amos de la Casa Blanca y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) canjeados por 40 paneles solares cada uno.

Otros 10 panameños que llegaron recientemente a La Habana para subvertir el orden, también detenidos, serian trocados por 20 por cabeza de esos equipos que generan energía limpia.  

Similar se podría hacer con quienes desde Miami son llamados presos políticos en Cuba, claro, que en el caso de estos últimos serían solo 5 paneles percápita porque en realidad son calificados como delincuentes de poca monta.

El plan se le presentaría como un gesto de buena voluntad al régimen del mandatario Donald Trump, quien se comprometería a entregar los sistemas fotovoltaicos, y se llevaría a EE.UU. a todos esos mercenarios.

De esa manera, Cuba paliaría en alguna medida la crisis que padece por el bloqueo petrolero que le aplica Trump, e incrementaría aun más su soberanía energética, que avanza a pasos firmes con un gran programa de generación eléctrica solar.     

Asimismo, se le abriría una nueva grieta al cruel asedio que sucesivas administraciones de la Casa Blanca le han impuesto al pueblo de la nación caribeña desde hace casi siete décadas.

El amigo recordó que el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, canjeó por compotas a los mercenarios capturados que participaron en la invasión castrense de Playa Girón (Bahía de Cochinos) en 1961, considerada la primera derrota del imperio de EE.UU. en América Latina.

Sin duda alguna los cubanos no pierden su sentido del humor ni en las peores circunstancias. Lo han demostrado en numerosas ocasiones, como también lo han hecho en busca de alternativas para sobrevivir y vencer a su cercano vecino del norte.      

Chapó ante ellos, como dicen en España a quienes se les tiene admiración y respeto.

«Bread and roses»: la historia de Estados Unidos corregida por Howard Zinn, Daniel Mermet y Olivier Azam. Por Isabelle Le Gonidec, 28/01/2026

En las pantallas de cine en Francia, desde el miércoles 28 de enero de 2026, se estrena la segunda parte de la adaptación de la obra monumental del historiador estadounidense Howard Zinn, «Una historia popular de los Estados Unidos de 1492 hasta nuestros días», firmada por Daniel Mermet y Olivier Azam. Una segunda película que continúa la deconstrucción del mito del sueño americano y se interesa más específicamente por la colonización del territorio por parte de los europeos, el destino reservado a los pueblos originarios y a la mano de obra importada, los negros. Los olvidados de la historia oficial y, según los autores, un «contrafuego a la guerra ideológica llevada a cabo por Donald Trump», quien ha denostado la enseñanza de Howard Zinn. Una película que aporta una mirada salvadora en un momento en que el presidente de los Estados Unidos impone su ritmo y sus dictados al resto del planeta.

La Estatua de la Libertad reinterpretada para la segunda parte de la adaptación del libro «Una historia popular de los Estados Unidos» de Howard Zinn. Chenea Bullock, mestiza de negro y amerindio, símbolo de los marginados del relato nacional estadounidense, cuya historia cuentan la película y el libro. © LesMutins.org

Por: Isabelle Le Gonidec, 28/01/2026

«Queremos pan y también rosas»… Este poema, que se convirtió en un himno de las luchas obreras a comienzos del siglo pasado, fue cantado durante la investidura del nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mandani, el 1 de enero. Es también la banda sonora de las dos películas inspiradas en la obra de Howard Zinn, Una historia popular de los Estados Unidos.

La primera parte (2015) estaba ampliamente dedicada a desmontar el mito de un país en el que todo era posible, incluido convertirse en millonario si se tenía la ambición, el mito de la igualdad de oportunidades y del éxito de todas las aspiraciones. Se relataban la violencia de las relaciones sociales, el trabajo infantil, la condición de las mujeres, con punto culminante en la gran huelga de las obreras textiles de Lawrence, en Massachusetts, en 1912, que celebra la canción.

La guerra contra el fascismo: los buenos contra los malos

Se trata siempre de contar la historia de los conejos, explica Daniel Mermet, para no dejar que los cazadores tengan la exclusividad del relato. «Howard Zinn nos cuenta la historia de quienes hacen la historia sin saberlo», recuerda el realizador.

La célebre obra del historiador, nacido en 1922 y fallecido en 2010, se nutrió de su propia historia familiar. Hijo de padres judíos originarios de Europa del Este, creció en Brooklyn en una familia obrera golpeada de lleno por la gran crisis surgida del crack bursátil de 1929. De niño, cuando la factura de la electricidad estaba pagada, leía primero a Dickens y luego a Marx. Alistado para «combatir el fascismo» durante la Segunda Guerra Mundial, Zinn fue bombardero y participó en el terrible e inútil bombardeo de Royan, en Francia, en enero de 1945. «Ya estaba politizado y era “radical” —cuenta Zinn en la película—, pero fue a partir de la guerra que comprendí realmente que no había por un lado los buenos [nosotros] y por el otro los malos, que el mundo era más complejo». Gracias a su compromiso en el ejército pudo, sin embargo, realizar estudios superiores, convertirse en profesor de historia y luego escribir y militar contra las guerras.

Ese discurso simplista de buenos y malos lo hace completamente suyo el presidente Trump. En una secuencia del filme se le ve, en septiembre de 2020, referirse al libro de Zinn —que tuvo un gran éxito popular en su publicación en 1980— como una obra de propaganda que avergonzaba a los jóvenes estadounidenses de su propia historia. «Nuestros hijos son educados por panfletos de propaganda como los de Howard Zinn. La izquierda ha desnaturalizado y mancillado la historia estadounidense». Un libro que habría que proscribir, ya que ha sido objeto de censura en varias universidades de Indiana o de Arizona, subraya la película. Otros, en cambio, han difundido la obra de Zinn, como el cantante Bruce Springsteen o el actor Matt Damon, quien —en el personaje de Will, joven autodidacta marginal— lo cita en la película Good Will Hunting de Gus Van Sant (1997): «Si quieren leer un verdadero libro de historia, lean “Una historia popular de los Estados Unidos”…».

Con fragmentos de entrevistas al historiador (filmadas en Francia y en Boston), abundantes imágenes de actualidad extraídas de archivos audiovisuales, animaciones y entrevistas con actores sociales o simples transeúntes, la película teje una trama densa que abarca la historia de las Américas desde la colonización europea, pasando por la trata de esclavos africanos inducida por las masacres de poblaciones indígenas, hasta finales de los años cincuenta y los inicios de la lucha por los derechos civiles en la que Zinn participó, lo que le costó ser despedido del instituto donde enseñaba en Georgia.

Una colonización que no tenía una misión civilizadora sino claramente depredadora, motivada por la búsqueda de oro y riquezas. Fue el inicio violento de un sistema integrado de tecnologías, negocios, política y cultura que dominaría el mundo durante los cinco siglos siguientes, explica el historiador. Como ejemplo, la película hace estallar el mito fundacional de Acción de Gracias (Thanksgiving), pilar del relato nacional que celebra alrededor de un banquete el encuentro entre europeos y pueblos indígenas, al estilo de los grandes festines fraternales de los álbumes de Astérix el Galo. También señala la violencia de la segregación racial experimentada por Zinn en el ejército estadounidense durante la guerra y las reticencias de muchos negros a alistarse debido a la exclusión que sufrían en su propio país.

El bombardero Enola Gay que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. La foto fue eliminada de los archivos del Departamento de Defensa durante la purga digital debido a la palabra «Gay», asociada por error a «homosexual», cuando el B-29 había sido bautizado así por su piloto Paul Tibbets en honor a su madre, Enola Gay Tibbets. AFP

Reescribir la historia: desmantelan una exposición sobre la esclavitud en Estados Unidos

Una exposición al aire libre que relataba la historia de la esclavitud en Estados Unidos fue desmantelada en un barrio histórico de Filadelfia, informó la Agencia France-Presse el viernes 23 de enero. «Es totalmente inaceptable que el Servicio de Parques Nacionales, bajo la dirección del presidente Donald Trump y del ministro del Interior Doug Burgum, haya desmantelado una exposición sobre la esclavitud», escribió en su cuenta de X Kenyatta Johnson, presidente del Concejo Municipal de la ciudad, cuna de la democracia estadounidense. La ciudad de Filadelfia presentó por su parte una demanda contra el Servicio de Parques Nacionales.

La demanda indica que «el Servicio de Parques Nacionales retiró (el jueves) obras de arte y paneles informativos (…) que hacían referencia a la esclavitud». Se trata de «un intento de reescribir la historia estadounidense» en detrimento de los negros, estimó Johnson. «No se puede borrar la historia simplemente porque es incómoda», añadió.

La exposición, titulada Libertad y esclavitud en la construcción de una nueva nación, estaba instalada desde 2010 en la President’s House de Filadelfia, primera residencia oficial del presidente de Estados Unidos cuando la capital federal se encontraba en esa ciudad de Pensilvania. Allí residió, entre otros, el primer presidente estadounidense, George Washington (junto con nueve de sus esclavos, a quienes la exposición rendía homenaje). Este lugar estará bajo los reflectores en julio con motivo del 250º aniversario del nacimiento de Estados Unidos.

Según la municipalidad de Filadelfia, el desmantelamiento «probablemente» se produjo a raíz de un decreto firmado por el presidente Donald Trump en marzo para «restablecer la verdad en la historia estadounidense» y eliminar los «relatos conflictivos». Ese decreto citaba como ejemplo, para denunciarla, la exposición sobre la esclavitud en Filadelfia. «Censurar la historia de la esclavitud en Estados Unidos es una traición a los principios de nuestro país», afirmó en redes sociales el diputado demócrata Brendan Boyle.

La historia, una herramienta de emancipación

«Todos esos libros de historia estadounidense que se centran en los Padres Fundadores y en los presidentes sucesivos pesan enormemente sobre la capacidad de acción del ciudadano común», subraya Howard Zinn en su libro. Sin olvidar a los «barones ladrones» de la industria y de las finanzas denunciados en la primera película.

Una reflexión extrapolable a muchas formas de enseñar la historia en las escuelas del mundo: construir una nación a partir de mitos fundacionales para crear un relato nacional. Para Howard Zinn, por el contrario, la historia debe ser una herramienta de emancipación. En 2008 lanzó el Zinn Education Project, destinado a proporcionar herramientas a los docentes para hacer reflexionar a estudiantes de secundaria y bachillerato sobre la historia y la forma de contarla.

En contraposición a la historia oficial, los realizadores eligieron a Chenea Bullock, mestiza de negro y amerindio, para cerrar su relato e encarnar el propósito de Zinn. La joven cuenta cómo los pueblos originarios acogían en sus reservas a los esclavos negros fugitivos que huían de los cazadores de esclavos o de la policía, a lo largo del trazado del ferrocarril clandestino hacia el Norte. La solidaridad de los despojados con los perseguidos, la solidaridad de los conejos a quienes Howard Zinn y esta película dan voz.

(*) Une histoire populaire des États-Unis, de 1492 à nos jours, Ed. Agone, Mémoire Sociales, 2002.

► Sobre este «gran borrado» de los archivos de la administración Trump, artículo en el blog de Les Mutins, el productor de la película.

https://lesmutins.org/le-retour-de-zinn-1-2-donald-trump

► Se está preparando una tercera parte de la adaptación de la obra de Howard Zinn.

 Otro libro: Une histoire populaire de l'empire américain, adapté par Mike Konopacki et Paul Buhle, Ed. Vertige Graphique, 2009 (novela gráfica que aborda el imperialismo de Estados Unidos, especialmente en América Latina y en Asia).


Chenea Bullock clôt le 2e volet de l'adaptation du livre d'Howard Zinn. Elle incarne à double titre les « lapins » qu'évoquent Daniel Mermet et Olivier Azam. Métisse de Noir et d'Amérindien, elle est figurante dans la reconstitution du village où sont supposés avoir vécu les passagers du Mayflower en 1620. Des puritains britanniques considérés comme les pionniers de la colonisation du territoire de ce qui deviendrait les Etats-Unis.

Chenea Bullock cierra la segunda parte de la adaptación del libro de Howard Zinn. Ella encarna en un doble sentido a los «conejillos» que mencionan Daniel Mermet y Olivier Azam. Mestiza de afrodescendiente y amerindia, es figurante en la recreación del poblado donde se supone que vivieron los pasajeros del Mayflower en 1620. Unos puritanos británicos considerados como los pioneros de la colonización del territorio que se convertiría en los Estados Unidos.

Tomado de RFI (https://www.rfi.fr/fr/am%C3%A9riques/20260128-bred-and-roses-howard-zinn-histoire-populaire-etats-unis-corrig%C3%A9e-daniel-mermet-olivier-azam)

Traducción: Europa por Cuba


Mentiras de Marco Rubio, y chillería de la mafia de Miami


Por Patricio Montesinos

Resulta ser ahora que el secretario de Estado, Marco Rubio, trata de esconder la implicación de EE.UU. en una nueva operación con fines terroristas en Cuba, mientras la mafia de Miami financiada por Washington chilla ante otra derrota.

En declaraciones a la prensa, tras las autoridades de la isla frustrar el miércoles una infiltración en aguas de su territorio de una lancha rápida procedente y con matrícula de la Florida, Rubio dijo que ese tipo de hechos no ocurrían con frecuencia y que su gobierno investigaría.

Como era de esperar, el jefe de la diplomacia estadounidense mintió y evitó referirse a un claro comunicado del Ministerio del Interior de la nación caribeña, en el cual se denunció que los10 ocupantes de la embarcación, fuertemente armados, tenían como plan penetrar en la mayor de las Antillas por la central provincia de Villa Clara con el objetivo de llevar a cabo acciones violentas.

Al ser detectados, los terroristas, todos de origen cubano y con un amplio expediente criminal, iniciaron un tiroteo contra un navío de guardacostas, hiriendo a su comandante.

Los guardafronteras del decano archipiélago del Caribe respondieron a sus atacantes, con saldo de 4 abatidos, y 6 detenidos, quienes ya reconocieron el propósito que tenían de llevar a cabo hechos violentos.

Un iniciado riguroso proceso investigativo esclarecerá las sospechas que se tienen acerca de la implicación de Washington en el grave incidente, teniendo en cuenta que desde el mismo triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, las administraciones de turno de EE.UU. han alentado y financiado numerosos ataques terroristas contra la isla, con un alto costo para su pueblo en vidas, heridos y daños materiales. 

Es bien conocido que el propio Rubio ha sido durante mucho tiempo uno de los principales artífices de ese tipo de acciones de guerra en complot con los cabecillas de la mafia anticubana asentada en la Florida.

Por cierto, en Miami se desató en las últimas horas una chillería estridente de tales pandilleros, luego de la frustración de la lancha asesina y la detención de varios de sus ocupantes, quienes de seguro revelarán la identidad de sus jefes de cuello blanco.

A los referidos mafiosos miamenses se les terminó la fiesta que montaron tras la decisión del mandatario de EE.UU., Donald Trump, incitada por su secretario de Estado, de arreciar el cerco económico, comercial y financiero a la mayor de las Antillas con un bloqueo petrolero que le ha provocado una grave crisis.

Pero, pese la compleja situación que enfrenta, el pueblo del archipiélago caribeño no se amedrenta, y como siempre estará muy vigilante ante eventuales embestidas orquestadas en su vecino poderoso del norte brutal y revuelto.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lo dejó claro al afirmar en su cuenta oficial en X que su nación se defenderá con firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria.    

Igual, el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez reiteró en la misma red social que la salvaguarda de las costas de su país, de su territorio soberano y de la seguridad nacional es un deber ineludible.

Otra vez los tiros les saldrán por la culata a Washington



Por Patricio Montesinos

Las nuevas agresiones de EE.UU. contra Cuba lejos de conseguir asfixiar a la isla caribeña la están haciendo más soberana económicamente, y en todas las esferas de la sociedad.

Si bien es cierto que la mayor de las Antillas sufre el castigo colectivo inhumano que Washington le impone desde hace casi siete décadas, arreciado actualmente con un bloqueo petrolero, es una verdad indiscutible que sus autoridades y pueblo buscan alternativas con iniciativas propias con el objetivo de continuar resistiendo y desarrollarse al mismo tiempo.

Para paliar la compleja situación energética causada por la escasez del llamado oro negro, el decano archipiélago del Caribe utiliza el de su producción nacional, al tiempo que materializa un inmenso programa de instalaciones de parques fotovoltaicos y paneles solares a lo largo y ancho de su territorio, y pone en marcha otros que generan electricidad. 

Esa determinación ha impedido la paralización del país, contrario a lo que vociferan los enemigos que mienten a diario con la frustrada clara intención de demostrar que Cuba es un Estado fallido.

Las iniciativas para enfrentar el cerco intensificado, tras la llegada a la Casa Blanca del mandatario, Donald Trump, se extienden por todos los sectores de la sociedad, desde la producción de alimentos, la salud, las ciencias, el transporte, la cultura y el deporte, entre otros.

El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, insistió siempre en que no hay problema sin solución, de lo que se trata es de buscar alternativas, y reiteró que los revolucionarios son por naturaleza optimistas y soñadores.

En otras de sus intervenciones, subrayó también que nada ni nadie podrá destruir a su pueblo porque su fuerza tiene como cimientos su conciencia revolucionaria, su generosidad extraordinaria, su magnífica condición humana, su entusiasmo y su carácter.

Sus compatriotas aprendieron muy bien de las ideas y firmeza de Fidel, y ello lo han demostrado desde el 1 de enero de 1959, cuando EE.UU. inició y persiste hasta hoy en su perverso asedio a la isla.

Olvida la administración Trump y sus secuaces, como el narcoterrorista secretario de Estado, Marco Rubio, que la mayor de las Antillas tiene un abultado expediente de resistencia y victorias frente a las agresiones constantes de su poderoso vecino cercano.

Recientemente el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, señaló con buen tino que la grave crisis que enfrenta la nación latinoamericana, provocada por el bloqueo de Washington, es una oportunidad para conseguir en el futuro depender menos de las importaciones y ganar más soberanía. 

En el año del centenario de Fidel, este 2026, es bueno recordarles otra vez a los gobernantes de la Casa Blanca lo expresado por el eterno comandante en jefe de la isla en otro de sus tantos discursos: incluso si EE.UU. llegara a ocuparnos, tendrá que enfrentarse a una muy larga guerra.

Más claro que el agua, Cuba está decidida a defender su independencia y autodeterminación al precio que sea necesario, y para ello cuenta además con la solidaridad de millones de personas en el mundo. 

Los augurios no son nada halagüeños para Washington. Los tiros volverán a salirle por la culata si insiste en su fracasada política hostil hacia La Habana.      

CUBA/FRANCIA: TEÓFILO STEVENSON, JUANTORENA Y CASANAS EN "TRITÓN" ANTES DE LA FIESTA DE L'HUMANITÉ EN 1976. Por Michel Taupin.

En 2016, José Fort me envió esta foto de Teófilo Stevenson, uno de los mejores boxeadores cubanos de todos los tiempos (triple campeón olímpico), tomada en París el jueves 9 de septiembre de 1976.

Después de su título de 1976, los promotores estadounidenses le ofrecieron una beca de cinco millones de dólares para que jugara como profesional contra Mohamed Ali, entonces campeón del mundo de pesos pesados. Pero Teófilo Stevenson se mantuvo leal a la Revolución cubana, que prohibía el deporte profesional. "¿Qué es un millón de dólares comparado con el amor de ocho millones de cubanos?", exclamó.

Antes de ir a la Fiesta de L’Huma, vino con Juantorena y Casanas para apoyar a los trabajadores en huelga de la fábrica Tritón (*). Estos tres grandes deportistas, embajadores de su país, fueron recibidos como héroes en la fábrica y luego en la fiesta de L’Humanité.

Estaban allí con toda modestia: Alberto Juantorena, que acababa de ganar los 400 y 800 metros en los Juegos Olímpicos de Montreal, Alejandro Casanas, que había quedado segundo en los 110 metros por detrás del francés Guy Drut y Teófilo Stevenson, leyenda del boxeo cubano.

Teófilo Stevenson, tres veces campeón olímpico, falleció de un ataque al corazón a los sesenta años. Considerado el mejor boxeador amateur de su generación, el peso pesado había ganado el oro olímpico en 1972 en Múnich, cuatro años más tarde en Montreal y en 1980 en Moscú. Después de haber colgado los guantes, Stevenson se había convertido en entrenador de boxeo y fue alguna vez vicepresidente de la Federación Cubana de Boxeo.

Foto: Teófilo Stevenson en 1976 en la fábrica de Tritón, en huelga desde hacía 20 meses. A su derecha se puede ver a Alberto Juantorena de perfil.


(*) Triton, una empresa familiar mediana especializada en la construcción de lavadoras industriales, desató uno de los conflictos más largos de Francia, después de la decisión del 21 de enero de 1975 de despedir a 150 trabajadores.

#CubaFrance
#SolidaritéavecCuba
#CubaNoEstáSola
#TouchePasàCuba



CUBA / FRANCE : TEOFILO STEVENSON, JUANTORENA ET CASANAS CHEZ "TRITON" AVANT LA FÊTE DE L'HUMA EN 1976 

En 2016, José Fort me fit parvenir cette photo de Teofilo Stevenson, l'un des meilleurs boxeurs cubains de tous les temps, (triple champion olympique) prise à Paris le jeudi 9 septembre 1976.

Après son titre de 1976, des promoteurs étasuniens lui avaient proposé une bourse de cinq millions de dollars pour qu'il passe professionnel et affronte Mohamed Ali, alors champion du monde des poids lourds. Mais Teofilo Stevenson est resté loyal à la révolution cubaine, qui proscrivait le sport professionnel. “Qu'est-ce qu'un million de dollars comparé à l'amour de huit millions de Cubains ?” s'exclama-t-il alors.

Avant de se rendre à la Fête de l'Huma, il est venu avec Juantorena et Casanas  soutenir les salariés en grève de l'usine Triton (*). Ces trois grands sportifs, ambassadeurs de leur pays, ont été reçus comme des héros à l’usine et ensuite à la fête de l’Humanité.

Ils étaient là en toute modestie : Alberto Juantorena qui venait de remporter les 400 et 800 mètres aux jeux olympiques de Montréal, Alexandro Casanas qui était arrivé  deuxième du 110 mètres haies derrière le français Guy Drut et Teofilio Stevenson, légende de la boxe cubaine.

Teofilo Stevenson triple champion olympique, mourut d'une crise cardiaque à l'âge de soixante ans. Considéré comme le meilleur boxeur amateur de sa génération, le poids lourd avait décroché l'or olympique en 1972 à Munich, quatre ans plus tard à Montréal puis en 1980 à Moscou. Après avoir raccroché les gants, Stevenson était devenu entraîneur de boxe et fut un temps vice-président de la Fédération cubaine de boxe.

(*)Triton, une entreprise familiale moyenne spécialisée dans la construction de machines à laver industrielles, a déclenché l’un des plus longs conflits de France, après la décision le 21 janvier 1975 de licencier 150 ouvriers. Je n’ai pas réussi à trouver plus d’informations sur ce conflit, mais il y a fort à parier qu’il s’est terminé avec la fermeture de l’usine (José Fort).

MT

Photo : Teofilo Stevenson en 1976 à l'Usine Triton en grève depuis 20 mois. Sur sa droite on peut entrevoir Juantorena de profil.

#CubaFrance
#SolidaritéavecCuba
#CubaNoEstáSola
#TouchePasàCuba

Página 24. Dedicatoria: A la última historia de amor que pintó Pedro de Oraá

A ella la amó con la misma libertad de sus pinturas. 
Foto: Nieves Molina

del silencio

reminiscente de mi cuarto

brotan estas palabras

para nombrar lo ausente

en la ferocidad del día de los días

hasta el fin suficiente hasta el regreso

con el polvo de astros y palabras

al futuro en la sombra

al silencio

 

PRÓLOGO

A ratos, desanda entre sus labios la costumbre del «presente» en varias conjugaciones: «Yo le digo». «Él me dice».

¿En libros como este, a quién le importa el uso correcto, si el «pretérito» nunca es buen tiempo verbal para hablar del amor? Mucho menos, cuando el amor se queda sin «futuro imperfecto».

Que se muerdan la lengua los sabios gramaticales: al amor siempre le vendrá bien joderles la pedagogía. Que se alejen de estas líneas los incrédulos, los bastardos del pudor, los decentes, los susceptibles, los del miedo al vacío, los que no quieren sentir. El resto, sean capaces de usar incorrectamente los tiempos del verbo «amar».

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CAPÍTULO 1: PÁJAROS EN LA TENDEDERA

Vivían puerta con puerta, como en las historias simples. Y cuando hubo pasado por el mar cierta cantidad de águilas, se les juntó la vida más allá del pasillo intermedio.

Empezaron a volverse «nuestras» cosas que antes eran de uno solo y, en la tendedera de aquel patio de Alamar, Pedro, «artista al fin», imaginaba pajaritos donde había «palitos negros». Entonces, les dio por alimentar a los que vuelan para que, en pago inconsciente, alegraran las horas primeras.

Cuando se mudaron aquí, esa costumbre usurpó el balcón. Siguieron las mañanas con pájaros en los pies, mientras bajaba el café por sus gargantas.

Todos los días vienen a posarse cerca de las macetas y, «como han cogido confianza», a veces, entran hasta la sala. Cuando Xonia los ve, piensa en Pedro. Siempre. ¿Si los pájaros van al cielo le contarán algo?

 

CAPÍTULO 2: «HOY TE QUIERO MÁS QUE AYER»

Nunca lo vio embarrarse de pintura, algo que su amigo, el pintor que «pintaba descalzo», jamás comprendió. Pedro «tenía sus cosas».

Terminaba una obra y siempre se la enseñaba: «¿qué ves ahí?». Aunque ella no sabía mucho de tal mundo, sabía lo suficiente como para que él, varias veces, le hiciera caso al «Yo hubiera hecho esto. Yo hubiera sacado esta línea desde la esquina».

Una vez hasta se quedó por título una interpretación de Xonia. Las formas le habían devuelto «una persona tocando el piano», así que aquel cuadro «se vendió como El Pianista».

Cuando a Pedro le dio por «hacer pinturas en saco», quiso que ella aprendiera también porque «no es que tú pintes así y ya. No, no. Tienes que ir pintando todos los huequitos».

Ha de saberse –por si no se sabe aún– que Pedro de Oraá también fue poeta y, poeta al fin… «Yo estaba sentada y él allí pintando. Y me tiraba un papelito. Yo lo cogía, lo abría: “Hoy te quiero más que ayer”; “Te queda linda esa blusa”. Todos esos papelitos los tengo por ahí».

 

CAPÍTULO 3: LA FOTO QUE NO ESTÁ

Se respiran lienzo y pincel, palabras del amor vivo. Cuesta contabilizar cuántas firmas de Oraá dan autoría a materiales autopercibidos arte entre tanto bostezo de la plástica.

Hay premios en las paredes, abstractivos en repisas, la portada enmarcada de una edición de Paradiso ilustrada por Pedro, fotografías, flores y libros, muchos libros: solo algunos con marbete porque: «como él era tan matraquilloso, no quise ensuciárselos».

Y los cuadros, los cuadros…

–Este es una copia de La Parranda. El original está en el museo.

–Este es un Pedro distinto, porque es del 94. Y estos otros son de 2019.

–Este yo no sé por qué nunca lo quiso vender. Vino un hombre a comprar y el que le gustó fue ese. Pedro le dijo: «es el único que no vendo». Y no se lo vendió.

–Y este es el que más me gusta a mí porque me lo regaló en 2009, por el Día de los Enamorados.

De los libros que Pedro escribió, Xonia solo presta los que tiene repetidos. A veces, los regala. Las fotos las ha organizado en catálogos: «aquí están las familiares, aquí las de los amigos…». Y, de a poco, las ha ido escaneando para digitalizarlas. Se ha encargado también de traducir libros y hacer no sé cuántas cosas más para que el alma de artista que ella amó –que ama– nunca muera, para que, corra el tiempo que corra, alguien, siempre, la recuerde.

Pero luchar contra el olvido toma tiempo. Por eso quiere dejar el trabajo, para «meterle cabeza a lo de Pedro». Lo que pasa es que ahora mismo no tienen quién la releve en sus labores de bibliotecaria y sigue yendo, cuando puede, hasta que encuentren a alguien. Su argumento es tal que uno llega a pensar que ella también carga con la cruz de un poeta: «De la cuenta con que vine, se me está acabando el tiempo».

Entonces, pasa al cuarto. Hay más cuadros, luz por la ventana que da al este, y un retrato de su madre.

«Él me dijo: “Cuando yo me muera, nunca pongas una foto mía”. Todas las mañanas, le digo a mi madre: “Dame fuerza. Y si estás junto a Pedro, quiérelo como me quiso él a mí”».


CAPÍTULO 4: TRANSGREDIR EL TIEMPO

«Se murió agarrando las manos de mi hijo, no las mías. La doctora me pidió que me sentara en la mesa, por aquella esquina, porque tenía la presión demasiado alta.

«Él iba a llorar y le dije: “¿Te acuerdas de lo que tú me decías a mí? Que las lágrimas nunca en la vida te habían resuelto ningún problema, ni siquiera los dolores”». Y, aun así, Xonia Jiménez todavía llora, cada vez que el mar no logra quedársele quieto dentro.

«¿No te has dado cuenta de que mencionaste a Pedro casi diez veces en la hora?» –le han preguntado. Ella no se acostumbra a «lo ausente».

Cuando «más triste» está, va adonde cree encontrarlo: «y me siento ahí. Y hablo con él». No ha dejado de ir «tempranito» un solo cumpleaños suyo porque –transgrediendo los tiempos o, quizá, no– «él siempre me hace una sorpresa.

«Me enseñó muchas cosas de la vida. Yo lo amé. Me enamoré de él de forma tal que pienso que nunca había estado enamorada de nadie. Tenía algo que jamás vi en otro hombre. Yo le decía a una prima mía que él era distinto a todos los demás. Ella se reía».

Lo único que Xonia lamenta es que si se hubieran conocido antes habrían «tenido una novena de pelota». A Pedro «le encantaban los niños». Todavía se acuerda de cuando uno desarmó en el piso un juego de dados, le soltó aquello de «Hazme un abstracto ahí», y Pedro se sentó con él a jugar a los pintores de lo no concreto.

Podría uno creer –sin temor a equivocarse– que a ella la amó con la misma libertad de sus pinturas: esas que caben en interpretaciones inexactas porque lo verdaderamente importante es sentir, aunque no se entienda lo que se está sintiendo.

 

EPÍLOGO

Nadie sabe con certeza –aunque se prodigue– cuáles son «el origen y el destino del universo». Muchísimo menos, el origen y el destino del amor.

Adónde van a parar los amores que, de tan enteros, dejan un vacío en medio del pecho y flores en algún lugar pintado de blanco.

Adónde van a parar los amores que no se llevan nada: ni el lado frío de la cama, ni las costumbres, ni las fotos, ni la taza del café, ni los besos…

Adónde van a parar los amores que no se mudan de ciudad, sino de mundo; los que, hasta mudándose de mundo, permanecen en este.

Adónde van a parar los amores que dejan La Teoría del Todo en la página 24 porque la mudanza no les da chance a leer el resto del libro.

Adónde van los amores que abren La Teoría del Todo que otros dejaron en la página 24 para colocarles un papel que diga: «Último libro que leyó Pedro».


Tomado de Granma 


     Foto: Rialta Staff    https://rialta.org/muere-el-pintor-cubano-pedro-de-oraa/



Presentación del libro China y la región de América Latina y el Caribe, diponible en Ruth Casa Editorial. Por Mariano Bullón Méndez.


Autor: Mariano Bullón Méndez

Dr. En Ciencias Filosóficas con perfil sociológico.

Profesor titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, La Habana, Cuba

Investigador de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC)

Investigador titular del Departamento de Comercio Internacional del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), La Habana, Cuba.

Experto en integración en la región de América Latina y el Caribe (ALC); en integración bi-regional, en especial China-México  y China-Cuba.

Especialización adicional  en Economía internacional y Economía Cubana.

EL Libro  que se presenta al lector  interesado en la temática de China y la región de América Latina y el Caribe (ALC), y a los estudiosos del tema en particular, tiene el propósito de mostrar, de conjunto y de manera organizada, una recopilación de los principales resultados investigativos obtenidos por el autor a lo largo de varios años, en el período comprendido entre 2018 y 2025.

El contenido se ha organizado en dos secciones: una dedicada a las relaciones propiamente de China con la región de ALC, y otra dedicada a la Guerra comercial de EE.UU. contra el mundo, en particular contra China.

Una advertencia al lector: debido a la presencia recurrente de China y México a lo largo de las dos secciones del Libro, son inevitables algunas repeticiones, ya bien sea cuando el autor se cita a sí mismo o cuando se retoma alguna idea que aparece publicada con anterioridad en alguno otro de los capítulos.

La Primera sección consta de cuatro capítulos, siguiendo una lógica de ordenamiento geográfico, atendiendo a las regiones y países involucrados en el proceso investigativo, y han sido tratados con un enfoque geopolítico.

El  capítulo I, bajo el título Vínculos comerciales, financieros y de cooperación entre América Latina y el Caribe y China durante el periodo 2019-2021, contiene un artículo homónimo, publicado en Revista Política Internacional, Vol. V. Número 1, correspondiente al primer trimestre de 2023.

En este acápite se hace un análisis de las relaciones entre China y la región de ALC, en los sectores comercial, financiero y en materia de cooperación multilateral, que incluye los flujos comerciales en las dos direcciones, las inversiones extranjeras directas de China en la región, así como los proyectos de cooperación en  infraestructura de comunicaciones, transporte y viales, desarrollados por el Gigante asiático en la región en el período señalado.

El capítulo II, recoge el resultado final de investigación, en el marco de una beca de tres meses de duración en el último trimestre de 2018, a tiempo completo, en el Centro de Estudios China-México (Cechimex), de la Universidad Autónoma de México (UNAM), bajo la tutoría del Dr. Enrique Dussel Peters, Coordinador del Centro.. 

El resultado investigativo, con el título de La Iniciativa Una Ruta, Un Camino (BRI, en inglés) de China para la región de América Latina y El Caribe (ALC). Retos y oportunidades. Caso México, fue publicado como resultado final del trabajo en la mencionada Beca en Cechimex, en agosto del año 2019.

En este caso, se tratan disímiles temas sobre las relaciones bilaterales entre los dos países, China y México, segunda economía a escala planetaria y segunda economía de la región (detrás de Brasil), respectivamente, por el tamaño del Producto Interno Bruto (PIB).

En el marco de la Iniciativa un Cinturón,  un Camino (BRI, por sus siglas en inglés) se llevan a cabo actividades de comercio, inversiones, la ejecución de proyectos de infraestructura, entre otros, aspectos tratados en el trabajo, los avances así como los obstáculos que limitan su visibilidad. El capítulo cierra con 15 recomendaciones de política para el Gobierno de México.   

Siguiendo la lógica anunciada, que va de la escala regional (capítulo I), a las economías particulares (en el caso de México, la segunda de la región, capítulo II), se transita ahora en el capítulo III al área del Caribe insular.

Así, el capítulo III trata sobre la Presencia de China en el Caribe en sectores estratégicos. Estudio de casos.

Se trata de una ponencia presentada al V Seminario de Relaciones Internacionales, organizado por el Cechimex de la UNAM, en mayo de 2021 y publicado como capítulo del Libro América Latina y el Caribe – China. UNAM. Cechimex. Economía, comercio e inversión, bajo la coordinación de Enrique Dussel Peters, en enero de 2023.

El trabajo trata los temas de comercio, inversiones y, sobre todo energía y turismo, como sectores estratégicos en el marco de las relaciones bilaterales de  China con Trinidad y Tobago y con Antigua  Barbuda. 

Ya en el marco del Caribe insular, no podía faltar el tema Cuba. Así, en el capítulo IV se expone el resultado investigativo sobre las relaciones bilaterales entre China y Cuba en el período de cinco años.

Con el título Balance de las relaciones económicas entre China y Cuba: Análisis del período 2018-2022, se publica un artículo en la Revista Política Internacional. Vol. V. Número 4, en cuarto trimestre de 2023, contentivo de los resultados del estudio sobre el tema, que abarca igualmente las relaciones comerciales, financieras y de cooperación entre las dos economías durante el período 2018-2022.

La Segunda sección consta de sólo dos capítulos, ambos sobre la Guerra comercial de EE.UU., visto el asunto en dos momentos históricos:

En el capítulo V se trata el tema de la Guerra comercial de EE.UU. durante el primer mandado de Donald Trump, justo en los orígenes del fenómeno. Se incluye la parte teórica, necesaria para el análisis del fenómeno, así como las relaciones e impactos potenciales previsibles sobre China y el propio EE.UU., añadiendo el caso de México, como segunda economía de la región y en su condición de importante socio comercial de EE.UU., visto a través del hasta entonces TLCAN, luego convertido en USMCA (Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, por sus siglas en inglés) o Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC, en español.

Mientras que en el capítulo VI se trata el tema de actualidad e importancia extremas, relacionado con la guerra comercial de Estados Unidos contra el mundo en su segunda temporada, bajo el mandato de Trump 2.0, en particular en el caso de China.

Esta Sección rebasa la lógica expositiva de carácter geográfico utilizada en la primera Sección, y se incluye por la actualidad y transcendencia que tiene el tema y sus impactos para el mundo entero, sin excluir la región de América Latina y el Caribe, además de ser un hecho en desarrollo.

El resultado investigativo, en el caso del capítulo V fué publicado en la revista Temas de la Economía Mundial, del CIEM, en el primer semestre de 2019, bajo el título La guerra comercial de Estados Unidos. Posibles impactos para México.

En tanto, que el capítulo VI, a diferencia de los anteriores, resulta de carácter inédito, tratándose de una ponencia presentada a la X Conferencia de Estudios Estratégicos del CIPI, en octubre de 2025.

Bajo el título de La guerra comercial 2.0 de EE.UU. contra el mundo. Caso China, en el trabajo se hace un análisis preliminar de la segunda fase de la guerra, iniciada durante el primer mandato de Donald Trump en el período 2017-2021. Por tanto abarca el período del segundo mandado, desde enero de 2025 y hasta la actualidad (este capítulo  formará parte de un próximo número de la revista Cuadernos de Nuestra América).

El libro termina con unas reflexiones finales y un epílogo, donde se intenta resumir las principales idas recogidas en la obra y la situación actual, enunciando algunas tendencias que se perfilan en las relaciones entre China y la región de ALC, respectivamente, y también con relación a los impactos reales y los previsibles, provocados por la guerra comercial en desarrollo entre Estados Unidos y el resto de las economías.

El autor

La Habana, 19 de febrero de 2026