Por Patricio Montesinos
Sencilla, pausada, elegante y valiente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, es sin duda alguna una dama para respetar. Así es considerada por millones de sus compatriotas y admiradores en el mundo.
Con elevada diplomacia y voz baja, pero con firmeza, Sheinbaum en sus habituales conferencias de prensa le ha plantado cara al jefe del régimen de EE.UU., Donald Trump, quien no ha dejado de intimidarla tras su retorno a la Casa Blanca a principios de 2025.
Entre las amenazas a su homóloga vecina figuran desde la frenética guerra internacional arancelaria de Trump, y ocupación de territorios mexicanos, hasta intervenciones de militares estadounidenses en la nación azteca con el pretexto de la farsa lucha de Washington contra el narcotráfico.
Sheinbaum le ha respondido al inquilino del Despacho Oval recordándole que su país defiende como precepto inequívoco su soberanía e independencia.
La líder mexicana no ha cedido ni un milímetro frente a las bravuconerías del nada caballeroso mandatario de EE.UU., y le ha dejado bien claro, con magistral diplomacia y mucho valor, que su gobierno no acepta injerencias ni presiones externas.
Tampoco ha admitido que Washington se inmiscuya en la política exterior de su país, y especialmente en las históricas y amistosas relaciones con Cuba.
Por el contrario, y pese a las coacciones recibidas, Sheinbaum ha reiterado su solidaridad con el pueblo y gobierno de la isla caribeña en momentos en que la Casa Blanca le arrecia hoy, con un bloqueo petrolero, su brutal cerco económico, comercial y financiero que se prolonga ya por más de 65 años.
La dignataria lidera actualmente el apoyo global a la mayor de las Antillas, llamando a respaldarla y brindarle ayuda humanitaria ante la compleja situación que enfrenta por la política genocida de Washington.
México envió a Cuba la pasada semana dos barcos de su armada con donativos materiales, y lo continuará haciendo en lo adelante.
Su jefa de Estado anunció además que la nación azteca se convertirá oficialmente en un "puente global aéreo" para hacer llegar al decano archipiélago del Caribe ayuda humanitaria.
Confirmó que cualquier avión, sin importar su origen, podrá aterrizar y recargar combustible en suelo mexicano si su destino final es llevar apoyo a la isla antillana.
La postura digna de Sheinbaum, agradecida reiteradamente por las autoridades de La Habana y el pueblo cubano, es un ejemplo de la solidaridad y cooperación que deben reinar en este mundo asediado por la agresiva administración de Trump, que aísla cada vez más a EE.UU.
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